“Si me engañas una vez, la culpa será tuya; si me engañas dos, la culpa será mía“. Proverbio árabe (algunos se la atribuyen a Anaxágoras).
Leo hoy en la prensa varios artículos que me han llamado poderosamente la atención, y cuyos titulares dicen más o menos lo siguiente: 1. Denuncian que el 98% de los artículos que se venden como ecológicos en realidad no lo son; 2. Sentencias contra entidades financieras por engañar a sus clientes en la venta de productos; 3. Denuncian maniobras de la CEOE y BdE para aprobar una reforma laboral que abarate el despido.
Me han llamado la atención fundamentalmente porque en las tres noticias subyace El Gran Engaño, que no es más que situar la ilusión de vivir en una economía de mercado donde todos contamos con las mismas posibilidades, con la misma información, con la misma oferta.
Pero esta falacia, que por otra parte estamos sosteniendo entre todos, nos seguirá perjudicando hasta que como consumidores, como ciudadanos, digamos ¡Basta Ya!. Y nuestra voz puede llegar a ser muy potente, no tenemos más que actuar consecuentemente, según unos principios éticos y no tolerando engaños, ni la desinformación, ni la explotación de muchos por parte de unos pocos. Y esto quiere decir no consumir NADA de aquellas empresas que se prestan a este tipo de cosas. Quiere decir NO SEGUIR las instrucciones dadas por la dirección de nuestra propia empresa si en ellas hay algo que pueda oler a ileal, alegal o simplemente fétido. Quiere decir recuperar VALORES para que nuestros hijos vivan en un mundo menos feroz, más humano. Quiere decir PENSAR antes de comprar. Quiere decir PENSAR antes de votar. Quere decir PENSAR antes de optar. Quiere decir CAMBIAR EL MUNDO entre todos. Porque, quizá ahora sí, PODEMOS.
Y que cada cual saque sus propias conclusiones.